13 jul. 2015

Cervantes y el Quijote


Hace unos días se celebró una semana dedicada a Miguel de Cervantes en mi universidad, por lo que quise aprovechar la ocasión y compartir con ustedes una reflexión importante sobre su obra, y más ahora que los súper héroes están tan de moda, con el fin de resaltar el hecho de que esta obra tiene demasiados elementos que la enriquecen y que muchas veces no somos capaces de ver o simplemente, no nos damos cuenta.

El Heroísmo y la Locura en el Quijote

La definición de héroe es la de alguien que rompe los paradigmas tradicionales de una sociedad, con el fin de hacer una proeza, convirtiéndose de esa forma en un individuo alejado del canon colectivo. El héroe es reconocido por llevar a cabo empresas que los individuos de la sociedad a la que pertenece no están acostumbrados a realizar o que difícilmente ejecutarían. En ese sentido, no todos los que conforman una sociedad están calificados para convertirse en un héroe y es por esa razón que, en el mundo del Quijote, Alonso Quijano es sin lugar a dudas el héroe por excelencia de dicha historia.

Hay ocasiones en que para convertirse en héroe hay que abrazar la locura, de tal manera que se pueda arriesgar la vida en una batalla en la que la posibilidad de perder la vida a manos de un oponente superior a uno esta siempre presente, y uno de los eventos más significativos entre la sociedad que conoce, al menos de forma somera, al Quijote, es el capítulo de los molinos de viento, evento en el cual nuestro protagonista da muestra de su capacidad heroica al cargar contra enemigos que podían pulverizarlo fácilmente. 
El hecho de querer hacer frente a un molino resulta absurdo para los ojos del espectador, pero a los ojos del caballero de la triste figura, resulta una lucha épica contra un gigante, aún cuando este sigue siendo un molino, el cual, curiosamente en el ámbito simbólico, representa tanto el centro del mundo como el del cosmos. Esto puede interpretarse como que Don Quijote es el único ser que tiene una visión distinta del mundo y del pensamiento colectivo de aquel momento. Es decir, está solo en ese mundo que él ha construido, pero eso no le impide mantenerse firme ante sus delirantes alucinaciones para sí hacerles frente, sin importarle el riesgo ni el peligro que, en su mente, estas representan para su vida, mostrando así el coraje que y la valentía que caracterizan a los héroes.

Adicionalmente, otro simbolismo que guarda importancia en el molino, es la religión Católica, representada por sus cuatro aspas con forma cruz. Bajo este concepto se puede entender que, cuando el Quijote se enfrenta a los molinos, en realidad se estuvo enfrentando a la religión en sí. Ante esto, la pregunta sería: ¿Por qué el caballero de la triste figura querría oponerse a la iglesia? Es menester recordar que en su tiempo, cuando Cervantes escribió su obra, la Iglesia Católica tenía un monopolio en diferentes estratos sociales, haciéndoles de gran importancia política, social, económica y militar. Por ende, su poder era tal que la idea de oponérsele era algo sumamente estúpida y peligrosa. El molino representa justamente eso: un ente gigantesco y poderoso que nunca cederá ante los ideales de alguien tan minúsculo y con tan poco poder.
Otra interpretación podría ser su constante lucha por fraccionar los poderes del reino, con el fin de que los caballeros recuperasen la libertad que en un principio gozaban para hacer "justicia" como guerreros errantes. Asimismo, es necesario recordar que para tan siquiera considerar estas posibilidades y acciones, es fundamente que haya una gota de locura, pues es la encargada de ser gatillo y detonante de todo por lo que vive Alonso Quijano y cualquier héroe actual. 

Por lo demás, de la misma manera en que uno puede coger una gripe y pasársela a quienes estén cerca, la locura puede ceder el testigo a otro individuo. Ver y escuchar tantas proezas puede ser contagioso, y en ese sentido, Don Quijote contagia al resto de sus amistades, quienes optan por sumergirse en ese mundo descabellado al que su amigo se ha marchado con el fin de traerlo devuelta a la realidad, pero nunca consideraron la posibilidad de terminar envueltos en el velo de lo irreal, mientras que el Quijote se convierte en el único ser cuerdo de su alrededor, transformando aquello en una gran ironía o como lo plantearían otros expertos, teatro dentro del teatro. Sin mencionar que para entonces, Alonso Quijano es quien lucha por traer a la luz a su amigo Sancho y al resto de sus conocidos.
En el mundo de la historieta, hay quienes dicen que Batman no asesina al Guasón (The Joker) porque para él, el Guasón es la prueba de que aún está cuerdo, y en la obra de Cervantes, dichos pensamientos circulan constantemente entre sus páginas. El hecho de estar al lado de Don Quijote, hace que Sancho aún sea consciente de que sigue cuerdo, pero jamás esperó que pequeño empujón fuera lo único que necesitaría para acabar entrando en un proceso de Quijotización, desde el inicio de su historia hasta el final de la misma. Es por esto y mucho más que esta obra es admirada por miles. Personalmente no soy fan de esta historia, pero no se puede negar todo lo que es capaz de extraerse de esta. Cada lectura aporta algo al lector y mientras el legado de Cervantes pueda seguir haciendo eso, la tradición del Quijote nunca morirá.

Para ustedes ¿el surgimiento del heroísmo es parte de la locura o el heroísmo es la locura en sí?
Por último, les dejo también un material de Mario Vargas Llosa muy bueno e interesante sobre la obra del Quijote que seguramente será de su agrado.

Y para complacer al gusto de todos, también les dejo un enlace para vean el primer capítulo del manga de Don Quijote de la Macha. Desgraciadamente, no tiene traducción, pero eso no le quita lo interesante.